Meditación en shiatsu zen. Superando el mindfulness.

   El mindfulness (atención plena) nos permite aprender a conducir. Otras formas de meditación como, por ejemplo, el zen o el taoísmo nos hacen disfrutar de la música mientras conducimos. Esta metáfora sirve para hacer una introducción a aquellos que se aventuran en las prácticas de meditación y aún no se han decantado por ninguna. En mi opinión, el mindfulness sirve para principiantes durante un período no muy extenso, a partir del cual se debe pasar a otras formas de meditación más complejas, aunque a la vez más sencillas, con el paso del tiempo.
   Cuando damos una sesión de shiatsu zen deberíamos ser capaces de fundirnos con el receptor y superar la idea del "yo" consciente para lograr un intercambio de energía que avance hacia el vacío (el vacío oriental no es lo mismo que la "nada" en Occidente), por ello los métodos de meditación como el mindfulness servirían para lograr una consciencia sobre nuestra respiración y centrarnos en el "aquí y el ahora", pero nunca nos permitirían avanzar a otras formas de meditación superiores como la  taoísta.
   El mindfulness se desarrolla a partir de la meditación Vipasana de origen budista y pone el énfasis en la atención plena, dejando al lado la otra forma de meditación budista (Samatha) que aboga por la calma y relajación del cuerpo y la mente. Para lograr un entrenamiento óptimo en mindfulness debemos haber superado toda tensión y, por ello, haber transitado desde la Samatha hacia la Vipasana. Asimismo, para lograr un estadio superior de meditación debemos haber superado ideas claves del mindfulness como el "yo que siente" y el "aquí y el ahora". ¿Cómo se logra y se alcanza esa superación? Con los años de práctica.
   El "yo que observa y siente" y el "aquí y el ahora" es puesto en duda por varios autores y practicantes de mindfulness, entre ellos algunos tan reconocidos como Susan Blackmore que en su libro "el zen y el arte de la conciencia" dice: "¿Qué es el mindfulness? Es estar plenamente consciente aquí, en el instante presente. Pero ahora sé que no existe tal instante". Por ello, cuando damos una sesión de shiatsu zen debemos apartar nuestra idea del yo, así como el intento de guiar la respiración, tanto nuestra como la del receptor, para dejar fluir la energía universal entre ambos. Esta energía (el chi) recorre su camino y llega allí donde tiene que hacerlo, por lo que tanto nuestra respiración como nuestras sensaciones deben ser secundarias. Simplemente presionamos los tsubos y la energía realiza su trabajo.
  En formas de meditación taoísta como Wubaomeng chi kung (taoísmo de alquimia interna) se avanza con el paso de los años hacia ejercicios donde el practicante se funde con el tao y no importan en absoluto ni la respiración ni las sensaciones del momento presente, pues se compara con momentos como el sueño en los que no somos conscientes de nuestra respiración y, en cambio, alcanzamos un estadio de relajación óptimo.
   Para concluir me gustaría animar a todos aquellos practicantes de mindfulness a superar, con el paso de los años y la práctica, ese aprendizaje para conducir en el que aprendemos a meter las marchas, pisar el embrague, etc. y acabar disfrutando de la música elegida en el coche mientras recorremos kilómetros, y cuando llegamos a nuestro destino no "hemos sido conscientes" de las veces que hemos pisado el embrague o cambiado de marcha durante la conducción. Para ello hay que dejar y olvidar el mindfulness. ¡Os encantará!

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